Primer Ep de este grupo de Zaragoza... ;) lunes 11 de enero de 2010
lunes 2 de noviembre de 2009
Alaska In Winter -Holiday (2008)


La historia de este tipo se asemeja bastante a la de Bon Iver; Un día decide irse a una cabaña de Alaska totalmente sólo, llevando consigo un laptop, un órgano y un equipo de grabación, y de esta solitaria inspiración nace su anterior disco, Dance Party In The Balkans. Primer trabajo bastante laureado, quizá en su empuje algo tuvo que ver la colaboración de su amigo Zach Condon (Beirut) que le otorgó cierto renombre, pero no le resta ningún mérito como presentación. Aunque de similar sonido, aquí estoy para hablar de su segundo trabajo, que se centra más en la electrónica y el minimalismo, Holiday.

Como decía antes, este disco atrapa, buena parte de culpa la tiene el primer tema, We Are Blind And Riding The Merry-Go-Round, que se encarga de engancharte con un halo permanente de sutilidad bajo una cortina de voces, ukeleles y sintetizadores. Éste inicio puede ser un buen resumen de lo que supone Holiday: Voces con vocoders por los cuatro costados (pero eso sí, de una manera sutil y casi anestésica, sin llegar a saturarte nunca) y expresivos sintes y organos que parecen tener alma propia. Es curioso como transmite esa sensación gélida, quizá por las robóticas voces, por las armonías electro, por las bases saturadas...

El momento más intenso del disco que a buen volumen te puede hacer delirar se llama Berlin, el segundo tema, un homenaje a la ciudad que vió la grabación de este LP que bien podría haber sido el colofón final, pero Bethancourt decide que tengamos este subidón eufórico/nostálgico casi nada más empezar el viaje. No vuelve a recuperar el vuelo a esas alturas, pero en una misma clave musical le siguen el resto de temas con momentos realmente interesantes, como en Highlander, las somnolientas Streetgang pt.I y II que desembocan en una tercera parte de tema que parece sacada de universos ochenteros llenos de halógenos y colores láser primarios.

Donde más notamos la presencia del querido Condon es en Keep Your Boots Clean And Everything You Step On Is Dirt, y sobre todo Close Your Eyes, otorgándole un matiz más balcánico, o mejor dicho, más Beirut.
Entre la batidora de influencias de este tipo hay cosas como Antony & The Johnsons o Daft Punk, y la verdad es que si le echas imaginación y los mezclas bien, puede salir algo parecido a Holiday. También he de decir que al enterarme de que uno de sus grupos prefes es King Crimson me ha tocado la fibra sensible, volviéndome más vulnerable y permisivo ^_^

y aquí el señor tema:
Alaska In Winter BERLIN from Hari Ziznewski on Vimeo.
jueves 10 de septiembre de 2009
M83, un par de videos
Midnight Juggernauts Shadows ( M83 Remix ) from Clashproduction on Vimeo.
Y aquí un temazo de M83, el vídeo expresa un montón.
Midnight Juggernauts - Dystopia (2007)

Voilá! Aquí estoy tras un generoso parón sin actualizar el blog con mis chorradas. La falta de ganas ha sido el motivo de mi ausencia estos cinco meses, pero sé que el petit comité que de vez en cuando se dejaba caer por aquí me lo sabrá perdonar :)
Y voy a arrancar esta nueva etapa comentando un disco que me mantuvo totalmente adicto buena parte de este insoportable y caluroso verano, el Dystopia de los Midnight Juggernauts.
Es curioso mi enamoramiento hacia este trío australiano, pues ha sido muy tardío. Quizá la razón es que los relegué a un segundo plano gracias a sus paisanos Cut Copy, que hasta hace poco, siempre me atrayeron más. Las evidencias sonoras de Midnight Juggernauts con los "cutters" (llamados así en colegueo por los midnight, pues resultan ser amigos y colaboradores mutuos) son evidentes; practican un electro rock que actualiza y lava la cara a un sonido muy 80´s, en el caso de los midnight lo llevan a un terreno más galáctico/cósmico nebuloso, muy acorde con la foto de la portada, y no, no suenan horteras pese a ello.
Tardaron un poco en calar en el público europeo, pero finalmente fueron aclamados gracias a sus teloneos a Justice, la aparición en el recopilatorio Kitsuné, o sus colaboraciones con !!! o MSTRKRFT. De esta manera se abrieron un hueco dentro del panorama electrónico, pero no son electrónicos como tal. Estos tres tipos son basicamente sintetizador, bajo/guitarra y batería, y en sus influencias seguro que se encuentran Bowie, Depeche Mode o la E.L.O. y los podemos emparejar con sonidos actuales como Justice, Air, Minitel Rose o incluso Daft Punk en el repetitivo tema Tombstone (por eso mismo quizá es de los que menos me gusta del disco).
Desprenden un aura oscura, ciertamente gótica, y que en contraste a este mismo sentimiento que produce, está concebida para ser llevada directamente a la pista de baile. Hay una serie de temazos dignos de destrozarte las zapatillas moviéndote como un energúmeno, aunque yo nunca he bailado; Nine Lives, Shadows o Road To Recovery son buena muestra de ello y por cierto, mis tres preferidas. Tres cañones.
Ending Of An Era y Tombstone son los temas que se me quedan un poco más cruzados, pero vamos, que es un mal menor y desde luego merece la pena que le des unas cuantas oportunidades cuando quieras destrozar la noche.A bailarrrrrr
http://www.youtube.com/watch?v=LtynjqYUOvk
miércoles 1 de abril de 2009
Nick Drake -Pink Moon (1972)

No es tarea fácil decidirse por uno de los tres trabajos del bueno de Drake. Quizás he escogido Pink Moon por la tremenda honestidad, sencillez y personalidad de la obra, y porque aparte es mi preferido. También decir que el tema principal del post sea este disco es una excusa para rendir mi pequeño homenaje a uno de los artistas más geniales relegados a un oscuro rincón de por vida.
Nick Drake fue un cantautor y músico folk inglés que apenas tuvo nada de éxito en su corta vida, pero que como ocurre en ciertos casos, ese reconocimiento llegó de manera póstuma bastantes años despúes tanto por artistas, críticos como por público en general, elevándolo a la categoría de artista de culto. Pese a ser multi instrumentista, Drake tocaba principalmente la guitarra.
Island Records, su compañía, quería que Drake promocionara su primer álbum mediante conciertos y entrevistas. El introvertido músico se negó a hacerlo. El segundo álbum todavía tuvo menos éxito que el primero, lo que provocó más depresión en Nick e hizo que se alejara más de sus amigos y familiares.
Parte de la culpa de ese fracaso era debida a la aversión que Drake tenía a tocar temas en directo y a ser entrevistado. El talentoso cantautor padecía una profunda depresión que nunca logró superar, llegando incluso a estar hospitalizado. Decía que no entendía el sentido de la vida. Tras la grabación de su último álbum Pink Moon, Drake se apartó totalmente de la música y se fue a vivir a casa de sus padres.
Murió a los 26 años a causa de una sobredosis de antidepresivos que tomaba para poder dormir, puesto que también padecía insomnio. Se supone que Nick debió confundir las pastillas e ingirió las que no debía. Siempre nos quedará la duda de si se trató de un suicidio o si se le fue la mano con la cantidad ingerida.

La compañía de discos no esperaba ningún álbum más de Drake tras su segundo álbum Bryter Layter, pero un día apareció Nick en la recepción de dicha compañía y dejó encima del mostrador Pink Moon, se dió media vuelta y sin decir nada desapareció. Fue grabado en dos noches y con la única presencia de Drake en el disco sin ningún tipo de acompañamiento mas que algún arreglo de piano realizado por el propio Nick en el tema homónimo. Nos muestra el trabajo más austero de su producción, y el más dolorosamente sincero. Tras grabarlo dijo: "No tengo nada más que decir".
Su tercer y último disco vendió todavía menos copias que sus antecesores. Y desanimado, Nick Drake dejó definitivamente la música. Irónicamente, en Fruit Tree, tema profético de su primer álbum nos canta: "La fama es tan poco sólida como un árbol frutal, nunca florece hasta que su tronco yace en el suelo".
Como decía antes, Pink Moon es un disco sencillo que no llega a la media hora de duración. Poseedor de unas serenas melodías vocales casi susurradas, con la única compañía de una punteada guitarra. Piezas hermosas y tristes (Place To Be, Parasite), también las hay insuperables (Pink Moon, Things Behind The Sun) que no necesitan de más adornos, lo cual nos hace comprender el gran talento que Drake poseía, con los mínimos elementos nos transmite y expresa una barbaridad. El otro día leí una definición de Pink Moon muy acertada que lo describía en dos palabras: Poesía esquelética, o dicho de otro modo, el esqueleto de una poesía. El autodidacta Nick usaba una afinación muy particular en la guitarra, utilizando afinaciones más altas en las cuerdas bajas que en las altas.
Las cuatro últimas pistas que grabó en vida salieron a la luz muchos años después, tras grabar la música de éstas el productor le dijo: "Estás teniendo problemas con las palabras, ¿no?" y Nick respondió: "Sí, no puedo pensar en palabras, no siento ninguna emoción respecto de nada, no quiero reír ni llorar. Estoy insensible, muerto por dentro".
Pink Moon, obra eterna.

miércoles 18 de marzo de 2009
The Strokes -First Impressions Of Earth (2006)

Algunos seguidores de los Strokes cuando escucharon este álbum pusieron muecas de decepción, comentarios acerca de la poca credibilidad que les queda como banda, que si no molan porque ahora los escucha más gente, que si han perdido el norte, bla, bla, bla. Absolutas chorradas.
Supongo que unas cuantas personas de las que afirman esto serán seres cuadriculados, buscadores de una copia de Is This It? o Room On Fire, y parece ser que la palabra evolución no tiene cabida en sus diccionarios. Este disco es simple evolución, ya está, no pasa nada. Lo vienen demostrando desde sus principios, los Strokes no son sólo un quinteto de niños pijos despeinados cuidadosamente que no se quitan las converse ni para dormir. Son cinco talentos que se han labrado el camino hasta llegar a ocupar el lugar que merecen, mostrando una sincera honestidad dando un giro de tuerca a su estilo, sin caer en la repetición que muchos esperaban. Y yo soy de los que piensan que ese giro era necesario.
Lo primero que cabe destacar de First Impressions Of Earth es su cuidada y perfecta producción, lejos del a propósito sucio sonido de sus dos trabajos anteriores que les otorgó contundente personalidad. Con FIOE mantienen ese aura crespada pero con una claridad y con una frescura superior.En cuanto a las canciones encontramos energía, rabia, desasosiego... momentos muy bailables, grandísimas líneas de guitarra marca de la casa a las que ya nos tiene acostumbrados el señor Hammond, enérgicas baterías firmadas por el señor Moretti, bailables líneas de bajo, y sobre todo, la tremenda personalidad que derrocha la hastiada y cansina voz del cabezapensante Casablancas.
Abre el disco el hit más aplaudible para mí, You Only Live Once, magnífico y directo tema que nos engancha desde el primer minuto con esa pegadiza guitarra y voz. El single Juicebox (melodía inical muy similar a la serie de los sesenta de Batman) tiene un sello muy Strokes, Heart In A Cage es otro gran tema, aunque a mí me sobran algunas piruetas por el mástil (¿por qué será? :D) pero se les perdona por la tremenda parte central de la canción, cuando Casablancas entona eso de "all our friends they´re laughing at us (...)"
Razorblade lo considero un tema correcto con buenos momentos, la bailable On The Other Side tiene un comienzo memorable, y la desgana y personalidad que sale de las cuerdas vocales de Casablancas la sitúa en un extraño podio apático. La movidita y angustiosa Vision Of Division tampoco es moco de pavo. Nos dan un respiro con la sencilla Ask Me Anything para volvernos a hacer vibrar con Electricityscape. Killing Lies recupera un poco el clásico deje de sus trabajos pasados con una labor guitarrera tan sencilla como genial (hablo de ese dibujo que se clava en la parte central) apoyada con una incesante timbaleada que no para en todo el tema. Otros grandes títulos de este disco son Evening Sun y 15 Minutes, el primero maravilla con su sencillez y el segundo adquiere un toque dramático/festivo nada reprochable donde se pone de manifiesto el rumbo que está gestándose dentro de los neoyorquinos, que ya nos tienen con ganas de más desde hace tiempo.
¡En fin! catorce temas dan para mucho desmigue y desde luego que no deja indiferente escuchar este disco a buen volumen. No todo son temazos, está claro, pero mantiene un buen nivel y como chute de adrenalina moderada está más que bien. Así que, Joaquín, corazón... no lo dudes!
lunes 23 de febrero de 2009
David Bowie -Low (1977)

Muchas veces cuesta reconocer a la primera una obra maestra. Los caminos por los que te obligan a caminar los genios, en ocasiones enmarañados y difíciles, resultan necesarios para acercarte a la inmensidad creativa que existe dentro de sus cabezas. Una inmensidad que marea.
En el caso de Low, el genio Bowie no te lo pone fácil. Te obliga a caminar por paredes sónicas y marcianas, volar por esquizofrénicos y coloridos parajes, descender por ultratumbas depresivas y ambientales, y rodar por atemporales movimientos cíclicos que no hacen otra cosa que engancharte peligrosamente al primero y mejor de los tres trabajos que componen la llamada trilogía berlinesa de Bowie.

En el año que estalló el punk, el camaleónico artista se encontraba en un momento de desintoxicación de cocaína (para que nos hagamos una idea de su estado, él mismo reconoce no recordar la grabación de Station To Station) y decide coger las maletas e irse a Alemania. No es casual, en este momento le atraían mucho las corrientes alemanas y el kraut rock, los sintetizadores y la vanguardia; Neu! Can o Kraftwerk son grupos que en este momento apasionan a Bowie. Este viaje le sirvió también para escapar de toda esa parafernalia que su nombre representa, de la tremenda expectación que crea con cada cosa que hace. Ya había dejado atrás al cantautor folk de los sesenta, al andrógino y glamouroso Ziggy, al chico con deje soul de Young Americans, y una vez más, Bowie se adelantó a su tiempo y sorprendió a todos con este inclasificable, atemporal y radical disco.

Decisiva resultó la compañía que se agenció en este viaje berlinés con Robert Fripp y muy especialmente con el mesías del ambient Brian Eno, el cual influiría definitivamente en las composiciones más ambientales de Bowie. Tres genios de la mano, la cosa promete. El disco está fuertemente diferenciado de una mitad a la otra; La primera es la atemporal, la marciana, donde la creatividad de Bowie proyecta un espectro de colores jamás visto hasta entonces. La segunda parte del disco es la reposada, la instrumental, la que te lleva directamente a la meditación. Hay que tener el día adecuado o saber escoger el momento oportuno para asimilar esta sorprendente mitad-final de disco, si no, el susto puede durar tiempo.

Un inicio de disco marcado por la instrumentalidad de la mano de la sobresaliente Speed Of Life, y el primer avance de lo que supone en cuanto a riqueza en contenidos toda la obra, que te mete de lleno en la atmósfera que recoge Low. La breve Breaking Glass, obvia, sencilla y difícil por igual, el clásico tema que sólo Bowie puede hacer, dando paso al tremendo y esquizoide videojuego de What In The World. A estas prematuras alturas de disco andas desconcertado, sin saber qué pensar de todo esto, es entonces cuando la máxima genialidad llamada Sound & Vision nos eleva lo más arriba posible y empiezas a creer entender lo que Bowie se trae entre manos. Una vez más y sin lugar a dudas, asientes complacido, Bowie ha creado otra obra colosal.
Always Crashing In The Same Car es un medio tiempo marciano y baladesco de un nivel nada decepcionante para jugar con el resto de las titánicas piezas musicales. Be My Wife nos muestra de una manera más palpable los problemas personales de Bowie en pleno trámite de divorcio con su mujer de entonces. A New Career In A New Town es el ecuador de la balanza, la pieza instrumental que lidia con la primera parte del disco y la ambientación posterior. Canción que adquiere un toque más festivo del que podía tener en un principio gracias a la dulcificante armónica de Bowie.

Entramos de pleno en la segunda parte del disco, donde Eno se cruje los dedos para soltar todo un destello de sonidos y colores. Warszawa es la primera muestra de ello, la cual, adquiere una dimensión muy tribal y africana en el momento que Bowie mete esas voces que parecen una invocación a los espíritus más profundos de nuestro ser. Art Decade, Weeping Wall y Subterraneans, los tres temas finales del disco que cuesta separar uno de otro, contienen mucha información sonora e hipnótica, trío de atmósferas fuertemente influenciadas por las corrientes alemanas.
Cuesta mucho poner una fecha de grabación a Low, la atemporalidad de la obra es irrepetible y ciertamente sorprendente. Papá Pitchfork lo cataloga como el mejor álbum de la década de los setenta. Un disco inmortal que siempre sonará a nuevo. Abre la mente y disfruta.
