martes 6 de enero de 2009

Comets On Fire -Avatar (2006)


Retrocedamos treinta años en el tiempo e imaginemos que estamos presenciando un psicodélico, ácido, garajero, ruidoso y sudoroso ensayo de Blue Cheer, Cream, Jimi Hendrix o Hawkwind, por citar algunos de los sonidos que evocan estos californianos.

Sencillamente hacen eso, no intentan ni quieren renovar el sonido, no les interesa lavar la cara a los más representativos del rock ácido de finales de los sesenta, pero tampoco se consideran un grupo de revisitación. Si escuchas su anterior disco Blue Cathedral, te darás cuenta que existe una notable evolución en Avatar. Aquí encontramos un sonido más pulido y maduro, con más registros y a mi modo de ver, mejores composiciones.

Pero para encontrar esa esencia que comento hay que quitar el envoltorio al regalo; un envoltorio de densa distorsión y acidez acompañados de frenéticos ritmos de batería (ojito con la intervención de ese animal de las baquetas llamado Utrillio Kushner), rugidos de rabiosas guitarras y desgarradas voces como se demuestra en la excesivamente ruidosa Holy Teeth.

El gran tema que abre el disco, Dogwood Rust, quizá sea la mejor muestra a modo resumen de lo que practica esta gente, el rock ácido con repetitivas líneas de bajo sobre las que se apoya la impulsiva batería. Melodías vocales muy hardrockianas y blueseras, largas y complejas piruetas en el mástil de la guitarra que te hacen pensar que se trata más de una improvisación que de un tema en sí, pero si algo transmiten Comets On Fire en muchos casos es una libertad extrema en clave de jam session.

Aun así, no todo es aspereza psicodélica durante estas siete largas composiciones. El tremendo e hipnótico tema Sour Smoke, con un espíritu entre tribal y oriental es una muestra del cambio de registro que esta gente puede llegar a hacer. Cierra el disco Hatched Upon The Age, un gran tema que se aleja de la ácida distorsión y te envuelve en una bonita melodía de piano con una línea vocal muy bluesera dentro de un aura muy space-rock, con ciertos giros slide al más puro estilo Gilmour en la época del Meddle, desembocando en un precioso final de disco que fácilmente asociarías a unos Floyd post-barrett o incluso a Procol Harum en A Winter Shade Of Pale.

Si gustas de Hendrix, el space rock (Khan, Captain Beyond, Hawkwind) y sobre todo del garaje de Blue Cheer, no lo dudes. Si no, pasa de este disco.