
Ole, ole y ole. He aquí una de las portadas más horrorosas del 2005 que para nada se corresponde con la maravilla que esconde dentro. Este disco es el punto de inflexión de los inclasificables galeses Super Furry Animals, un conjunto increíblemente creativo, sorprendente en cada disco y en constante evolución.
Es de esos grupos que, sin desmerecer a sus fieles seguidores, no logras entender por qué no son más famosos. Eso en cierta manera te molesta, pero también te reconforta... porque los hace más tuyos, más personales e intransferibles, con los que compartes momentos que sólo les pertenecen a ellos y a tí :)
Para este trabajo, SFA se alejaron de la presencia tecnológica y electrónica que reinaba en trabajos anteriores para mostrarnos con este Love Kraft una cara más luminosa, optimista, conmovedora y divertida. Aparcaron su temática política que aflora en discos anteriores para hablar, como dice la propia banda "de cosas como el amor, salir a beber, conversaciones entre dinosaurios o pedirle una cita a una chica". Todo esto surgió por la etapa optimista que vivía el grupo en el momento de componer las canciones, y ese sentimiento desde luego que lo transmite este Love Kraft.
Comienza el disco con un chapuzón de agua protagonizado por el guitarrista de la banda en una piscina de Girona (el disco fue grabado entre Cataluña, Gales y Brasil), bonita forma a modo de metáfora de sumergirnos en el universo sonoro de Zoom, uno de los temas más épicos del disco con acompañamiento de orquestaciones y coros dentro de un medio tiempo con una excelente melodía principal y apoteósico final. Atomik Lust es una bonita pieza en clave de semi-balada cantada por el batería.
The Horn es uno de los temas más festivos del disco, propicio para cantar en camaradería con unas cuantas cervezas de más y que parece evocar al Ray Davies más alegre de Village Green. Ohio Heat me parece el tema más sobresaliente del disco, con una excepcional melodía tanto de estrofa como de estribillo. Tremendo. Grandes arreglos de cuerda en la ensoñadora Walk You Home a cargo de Sean O´Hagan (The High Llamas) que ya colaboró con esta gente en trabajos pasados y que repite en varios temas de este disco.
Lazer Beam es un raro tema bailable que fue lanzado como single, cosa que no acabo de entender... ¡con la de mejores temas que podrían haber escogido! aunque hay que reconocer que es divertido. Sigue la increíble Frequency con unos tarareos inciales que me vuelven loco (como cualquier silbido o estupidez que se precie, es mi debilidad) seguido de una onírica y arabesca introducción que puede recordar al pasaje oriental del tema Kashmir de Led Zeppelin. Y culminando en un gran estribillo.
La estupenda e instrumental Oi Frango te invita a bailar con una base muy beat y acompañamiento de un taladro incluído. En momentos este tema tiene una esencia muy Low de David Bowie. Pscylone! con percusiones incorporadas me parece de las más flojitas, pese a eso, resulta ciertamente pegadiza. Back On a Roll es un gran tema beatleiano cantado por el guitarrista. Hacemos un pequeño parón con la melódica y tranquila Cloudberries con cierto deje experimental en la última parte del tema y como broche final la preciosa y más reposada todavía Cabin Fever, maravillosa pieza de piano que deja adivinar conversaciones de amigos por el fondo, arreglos de cuerda acompañando una preciosa melodía que parece sacada de una cajita musical de esas que llevan bailarina, y como colofón un pequeño y sentido arreglo de piano al final del tema. Chapó. No es que pierdan fuelle al final del disco con estos dos temas más tranquilos, si no que te dejan reposado y con una sonrisa en la boca.
De obligada escucha.

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